
|
 |
La descubrí por internet y me encantó la idea de conducirla. He tenido multitud de bicicletas, alguna de ella plegable, pero me atraía de ésta la posibilidad de llevarla al trabajo y tenerla cerca, sin tener que pensar qué iba a ser de mi bicicleta y si la encontraría al terminar la jornada, ahora que cada vez hay más robos. Y es que todo lo indiscreta que es por la calle (es como cuando vas con una chica guapa: la gente se vuelve a mirar, pero no te mira a ti), es de discreta en el puesto de trabajo. Casi nadie sabe lo que hay en esa bolsa que se guarda en un armario. Benjamín Alberola - Valencia
|